Confederación Nacional del Trabajo

Democracia, partidos, gobierno

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El XI Congreso de CNT se posiciona sobre la política con estado

El testimonio histórico es claro: las personas que trataron de hacer compatible el logro de la sociedad sin Estado y sin Clases con la conquista revolucionaria del poder político y la creación de un Estado provisional o transitorio derivaron finalmente ha- cia el Estado totalitario que hoy oprime a estos pueblos y silencia y tortura a las y los disiden- tes. Por otra parte, las personas que, reclamándose de iguales principios y fines, pusieron toda su confianza en la conquista de ese mismo poder político mediante el voto popular, acabaron siendo absorbidas por la democracia burguesa, de la que se constituyeron en fieles administra - doras. De este modo las aspiraciones revolucionarias de la clase trabajadora han sufrido un evi- dente revés. La clase trabajadora ha perdido en gran parte sus objetivos como consecuencia de las manipulaciones de partidos y sindicatos que, en la mayoría de los casos, apuntan a un refor- mismo corporativista, que lleva a la perduración indefinida de sistema de explotación que pade- cemos.

La C.N.T., el anarcosindicalismo, lucha para, por una parte, no ser asimilada por el sistema y, por otra, obtener nuevas vías de penetración que permitan acercarnos a la revolución y al tipo de sociedad futura a la que aspiramos.

La C.N.T. debe conseguir a través de sus tácticas, entiéndase sus medios o prácticas, acercarse cada día más a los fines propuestos por lenta que esta aproximación pueda parecer. Para ello de- bemos evitar el tipo de contradicciones sufridas por otras organizaciones llamadas revoluciona- rias, si queremos preservar nuestra identidad.

La acción directa es la única asumible por nuestra militancia y viene prefigurada en todas las as- piraciones enunciadas. La visión antiautoritaria de la historia, la nueva ética de la responsabili- dad personal e intransferible, el carácter soberano que adscribimos a la persona humana para determinar su destino, nos llevan a rechazar cualquier forma de mediación o de renuncia de la libertad y de la iniciativa individual y colectiva en segundos o terceros, no importa quiénes sean, dejando en sus manos TODO el poder de decisión. ESTA RENUNCIA ES EL HECHO CLAVE, la pendiente por la que se deslizan hacia su ruina las diversas escuelas del socialismo que exigen la dependencia de la ciudadana y el ciudadano. Pero queremos dejar bien sentado que la acción directa no presupone la acción individual y aislada de las personas, sino la actua- ción colectiva y solidaria de toda la clase trabajadora para resolver sus problemas en el momen- to histórico que vivimos, frente a las personas que detentan el poder o sus intermediarias o in- termediarios.

Esta acción directa, en definitiva, nos lleva a rechazar parlamentos, elecciones parlamentarias y referendos, instituciones todas que son la clave de la intermediación. En el terreno económico reivindicativo, y por las mismas razones, rechazamos todo tipo de entidades arbitrales entre el capital y el trabajo, como jurados mixtos, comisiones de arbitraje, etc., manifestándonos a favor de la confrontación libre y directa del capital y el trabajo. Es por todo lo dicho, en suma, por lo que rechazamos el Estado en todas sus formas.

La formación política, económica y social más acorde con nuestros principios, tácti- cas y finalidades para dar cabida a los derechos y luchas de estos pueblos son aquellas que hu - yen del estatismo como marco de referencia, como el confederalismo democrático kurdo u otras. Favoreciendo los contactos y relaciones con organizaciones o colectivos que adopten este posicionamiento ideológico o principios similares a la Anarcosindical y el comunismo liberta- rio.

La clase política que ha tomado el bastón de mando de la generación que heredó la victoria de la II Guerra Mundial se ha fraguado en las universidades que bulleron en la década de los 60 y 70. La nueva izquierda de entonces ha devenido en neo-conservadores del s. XXI. La evolución ideológica no sólo ha sido personal sino que ha llevado al campo de la derecha tradicional las armas de la izquierda. La protesta, la desobediencia civil, la contrapropaganda, etc. No sólo se han hecho habituales entre los conservadores sino que incluso han tomado la delantera en su utilización. El abuso de términos fácilmente manipulables como libertad y su lucha contra el estado totalizante apoyados en un fuerte aparato de propaganda privado y estatal ha convertido al despreciado pensamiento único de finales del siglo pasado en una nimiedad comparado con la ideología neoconservadora del nuevo milenio. La izquierda asumió las reglas del juego que es- tableció la derecha y cuando empezaba a dominarlas se encuentra con que ésta rompe la baraja y ataca con sus mismas armas estando la primera totalmente desarmada. La apuesta política ini - ciada a finales del s. XIX de mano de Marx ha demostrado ser desastrosa, tanto en su vertiente leninista como socialdemocráta, así como su vertiente consejista que ha evolucionado a movi- mientos autónomos para la clase trabajadora sin ninguna referencia ideológica, ni siquiera orga- nizativa, más allá de lo que sale en televisión. Las elecciones han supuesto la burocratización y espectacularización de la acción política. Fenómeno que se está reproduciendo a nivel sindical si no hacemos nada por remediarlo desde el anarconsindicalismo.

Sobre otras formas de poder, la CNT hace suya y respeta la máxima libertad de conciencia, por la que cada persona puede construir su propia visión del mundo y de sí misma, siempre y cuando ello no implique pretensiones de dominación ideológica, política, emocional o económica. Pero en ningún caso la CNT será utilizada para fomentar, legitimar o extender ninguna visión del mundo que no esté de acuerdo con sus principios.

Un enfoque diferente de sdepazos y bruteix

¿Qué es la democracia?

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