Confederación Nacional del Trabajo

Que queremos en CNT

De Nosotr@s
Salta a la navegació Salta a la cerca

Nuestras reivindicaciones laborales

Y cuando negociamos, ¿sobre qué lo hacemos? Tenemos unas reivindicaciones mínimas que llevamos a todos nuestros conflictos, por ejemplo: queremos subidas de salario lineales que beneficien a los salarios más bajos; queremos que las subidas se efectúen sobre el sueldo base y no sobre los complementos; nos negamos a realizar horas extras y destajos; estamos en contra de los nuevos sistemas de trabajo que implican desafectación del puesto, polivalencia y movilidad funcional y geográfica; luchamos por romper la cadena que nos ata a la máquina empresarial, disminuyendo la jornada de trabajo, aumentando el tiempo de vacaciones y ocio, adelantando la jubilación a los 55 años; procuramos que el sindicato controle lo que produce el trabajador/a, negando su sello de garantía cuando el producto sea dañino o de baja calidad; impulsamos que l@s trabajadores/as, sus asambleas y sus secciones sindicales posean derecho a la negociación; pedimos una libertad sindical auténtica, que pase por la eliminación de subvenciones a las centrales sindicales, y que permita la actividad sindical dentro de las empresas sin ningún tipo de limitación...

Nuestras reivindicaciones sociales

No sólo actuamos en el ámbito de lo laboral, ya que lo social forma parte también de nuestra vida: propugnamos la plena igualdad entre hombres y mujeres; deseamos un desarrollo económico que no devaste el planeta y agote sus recursos potenciando la ecología; somos antimilitaristas porque no hay ninguna guerra justa, porque todas las guerras causan dolor y muerte al débil en tanto que enriquecen al poderoso; rechazamos las discriminaciones basadas en el género, en el aspecto, en la raza; nos oponemos a los grandes y pequeños nacionalismos, tantas veces empleados para enfrentar a l@s trabajadores/as en nombre de abstracciones como la nación y la patria; queremos un país en el que no se hacinen casi sesenta mil presos y presas en las cárceles por culpa de un sistema que primero crea el delito y luego hace al delincuente; pretendemos una educación libertaria en la que niños y niñas se eduquen en un sistema de valores alejado de la competitividad y el consumismo; combatimos las manipulaciones y supersticiones religiosas...; somos partidari@s de todo lo que potencie la libertad de las personas, de todo cuanto barra las desigualdades que existen, de todo lo que nos una fraternalmente.

Pero eso no es suficiente

Ganar más dinero, tener un contrato estable y que en el barrio haya buenos servicios, eso está bien. Pero, si te fijas, podrás ver que este mundo está mal repartido.

Disponemos de unos recursos como nunca los hubo en la historia de la Humanidad: conocimientos, energía, medios de comunicación... Y sin embargo estamos rodeados de plagas: hambrunas, guerras, racismo, paro, muros, terrorismo, abuso de poder. Eso pasa aquí al lado, aquí mismo.

Y las causas son conocidas: privilegios en manos de un@s poc@s de individuos, que emplean la violencia de la manera más impune, avalados por el aparato del Estado y de sus medios de represión.

El mafioso más encallecido es un angelito comparado con el grupo de plutócratas y mandatarios que organizan guerras, viven en el lujo y reciben la bendición papal en las audiencias del Vaticano.

Piensa en los llamados accidentes de trabajo, que dejan mas de un millar de muert@s al año, ¿quiénes son l@s responsables, sino l@s industriales sin escrúpulos y l@s gobernantes interesados más en el dinero que en la vida?

Por eso la CNT no sólo lucha por ganar cuatro cuartos más que al final se come la inflación, sino por otro tipo de mundo.

¿Qué tipo de mundo queremos?

Eso está muy bien -estás pensando-, pero ¿qué es lo que queremos en realidad?

Queremos lo que dicen a todas horas: queremos la paz; queremos la libertad; queremos el fruto de nuestro trabajo, queremos que quien no trabaje pudiendo hacerlo, no coma; queremos que en cualquier parte del mundo cualquier persona pueda ser útil trabajando, habitar en una casa, ir a una escuela, tener su asiento en el banquete de la vida...

Pero para que eso llegue, hay que acabar con las causas de la desigualdad. De nada vale la caridad. Siglos de limosnas no han servido para traer la Justicia, porque la causa de los males del mundo, de la violencia, de que haya riquezas enormes en manos de banquer@s y empresari@s, es el Estado.

Queremos una sociedad sin Estado, en la que no quepa el poder, la violencia ni la explotación de unas personas sobre otras.